Virus del papiloma humano

La presencia de “verrugas genitales” o “condilomas” es una situación incómoda en hombres como mujeres. Es producido por la infección por el virus del papiloma humano (HPV).

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Verrugas genitales: causa

Cerca de 100 serotipos del virus del papiloma humano han demostrado infectar a los seres humanos. De estos, sólo 20 de ellos comprueban colonizar la piel anogenital. Hace parte el VPH de la familia de Papovavirus. Usualmente las verrugas genitales, o también conocidas como condilomas acuminados, son producidos por los serotipos 1 a 6. En cambio, los serotipos 16, 18, 31 y 33 se encuentran asociados a la aparición de cambios neoplásicos en los genitales. Se les denomina serotipos de alto riesgo y se asocia a largo plazo al surgimiento de cánceres del cuello uterino y de pene.

Virus del papiloma humano: contagio

El virus suele transmitirse por contacto íntimo con piel que anida el virus. Aunque también con fricción con cuerpos extraños y las manos de personas que alojan el VPH. Se estima que hasta el 70% de la población mundial ha estado en contacto con el virus, especialmente población joven con vida sexual activa. Sin embargo, sólo el 50% de aquellos que entran en contacto se infectan. Y sólo el 30% llegan a hacer manifestaciones clínicas de la enfermedad, es decir, los cambios celulares en la piel infectada, que se expresa en lesiones de la piel en general. Especialmente cavidad oral, manos, genitales externos e internos y ano.

Virus del papiloma humano: diagnóstico

Los condilomas genitales son precedidos por cambios en las células del epitelio de los genitales. Al hacer una inspección microscópica es típica la transformación del epitelio, cuyos núcleos celulares alterados se denominan coilocitosis. Al examen físico de los pacientes, muchos de ellos no demuestran ninguna manifestación. Este período se llama de latencia y puede extenderse entre 3 a 8 meses desde el contacto. Cuando ya surgen las lesiones, de manera características tienen forma de “mezquinos” o “verrugas“. Se debe a la proliferación de un volumen importante de células de la piel alteradas por el virus.

Cuando el virus infecta el cuello uterino, su diagnóstico se hace a través de la citología cérvicouterina. En hombres, se solía realizar en el pasado la famosa penoscopia, aunque ha perdido uso debido a que se ha demostrado que es una prueba con falsos positivos y negativos. Actualmente el diagnóstico se hace a través de un minucioso examen físico en hombres. En años recientes han surgido múltiples pruebas moleculares (PCR, pruebas híbridas de antígenos virales) útiles y muy específicas en el diagnóstico de la presencia de VPH.

Así también, el VPH ha sido asociado al desarrollo de cáncer orofaríngeo.

Virus del papiloma humano: tratamiento

Existen tratamientos citolíticos, inmunomoduladores y ablativos para el manejo de las lesiones causadas por el virus. Dependiendo del volumen, tamaño, localización y recurrencia de las mismas, será el tipo de tratamiento. Los colegas ginecólogos son los encargados de realizar el tratamiento de las mujeres que tengan el virus en sus genitales internos y externos. Los médicos especialistas en otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello los que traten a los enfermos con alteraciones en cavidad oral, faringe y laringe. Los urólogos son los encargados de lidiar con las lesiones genitales en hombres. Existen terapias farmacológicas aplicadas como la podofilotoxina, imiquimod, 5-fluoroacilo que brindan una efectividad de hasta el 75-80% en erradicar los condilomas. Le siguen los tratamientos de índole extirpativo (cirugía, crioablación, ablación con CO2 y electrocauterización) con efectividad cercana al 98%.

Contemple siempre consultar a su especialista de confianza en caso de duda diagnóstica.