Cistoscopia Transuretral

También conocida como cistoscopia, es el procedimiento diagnóstico en el que se inserta un lente endoscópico por la uretra y se revisa la anatomía de esta, la próstata y la vejiga. Se practica por los urólogos desde finales del siglo XIX alrededor del mundo con el fin de tener información que precise el diagnóstico de varias enfermedades del tracto urinario bajo. Éste último concierne al trayecto final del árbol urinario que comprende desde la llegada los uréteres a la vejiga hasta la punta de la uretra. 

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¿POR QUÉ SE REALIZA LA CISTOSCOPIA TRANSURETRAL?

Se lleva a cabo en hombres, mujeres y niños, cuando se indaga el origen de las siguientes enfermedades:

  • Orina con sangre: también conocida como hematuria. Es originada cuando existe una condición tumoral, infecciosa, de cálculos urinarios, malformación congénita o alteración con la edad de la vía urinaria.
  • Hiperplasia prostática: denominada así mismo como crecimiento prostático. En varones mayores de 40 años, debido a la edad y el estímulo de la testosterona, esta glándula suele aumentar de tamaño. Como consecuencia el paciente desarrolla molestias urinarias obstructivas e incremento de la frecuencia urinaria. Con el fin de determinar el grado de crecimiento de la glándula, la presencia de cálculos en vejiga, el grado de daño de la vejiga y, en últimas, la mejor estrategia de tratamiento (cirugía transuretral o abierta), se recomienda la realización de cistoscopia en muchos casos.
  • Estrechez de la uretra: se sospecha de pacientes que cursan con disminución del calibre y fuerza de la orina quienes tiene antecedente de haber tenido puesta una sonda uretra o haber recibido algún tipo de instrumentación de la misma en el pasado.
  • Incontinencia urinaria: al existir varios tipos de escape de orina, uno de ellos es producido por fístula del árbol urinario. Consiste en orificios de la vejiga o de la uretra, en el contexto de precedente quirúrgico como cirugías del útero, colon, recto o próstata, por el que se fuga la orina al exterior.
  • Infecciones urinarias recurrentes: en pacientes con infecciones urinarias bajas a repetición, conocidas como cistitis, se recomienda revisar la configuración anatómica del árbol urinario bajo en búsqueda de alteraciones en la vejiga, como presencia de divertículos, cálculos o alteraciones de la evacuación completa al momento de la micción, que estén detrás del origen de la enfermedad.
  • Tumores de la vejiga. En el diagnóstico inicial y seguimiento posterior a cirugía, se efectúa periódicamente este examen con el propósito de documentar la presencia de lesiones repetitivas, recaídas y respuesta al tratamiento.
  • Síndrome uretral. Consiste en la presencia de síntomas urinarios como ardor al orinar, sensación de cuerpo extraño en la uretra, en el que se han hecho otros estudios diagnósticos y en los que aún no se ha precisado el diagnóstico.

QUÉ DEBE HACER EL PACIENTE CON EL RESULTADO?

Ya con el reporte del estudio, el paciente debe solicitar su cita de control con su urólogo tratante y recibir instrucciones así como conducta definitiva de su caso.

¿CÓMO SE REALIZA UNA CISTOSCOPIA TRANSURETRAL?

El procedimiento se practica en sala de procedimientos de baja complejidad. Luego de retirarse su ropa y colocarse una bata, el paciente procede a acostarse boca arriba en una mesa ginecológica. Con sus piernas abiertas, se le realiza lavado quirúrgico genital y se lleva a cabo la instilación de anestesia local con jalea de lidocaína a través de la uretra. Posteriormente se inserta el instrumento endoscópico a través de ésta y se inspecciona visualmente el interior del tracto urinario bajo. Al cabo de unos cinco a diez minutos se retira el cistoscopio y se finaliza el procedimiento. Al paciente se le entrega el resultado antes de marcharse para su casa.

QUÉ REQUISITOS REQUIERE?

En esencia y en la gran mayoría de los casos, no se requiere mayor preparación para este procedimiento. Como se lleva a cabo bajo anestesia local, no necesita ayuno. El paciente debe acudir con ropa cómoda y fácil de retirar, así como acompañado de un familiar que también pueda recibir la información del resultado.

Teniendo en cuenta las indicaciones de las más recientes publicaciones y guías de las sociedades internacionales de urología, la gran mayoría de los pacientes no ameritan la realización de urocultivo previo al procedimiento. La excepción, es decir debe tenerse este examen previo al examen, es en pacientes que han sufrido de infección urinaria reciente y precedente a la cistoscopia. Tampoco necesita de urocultivo los pacientes que tienen puesta sonda uretral.

EXISTE ALGUNA RAZÓN (CONTRAINDICACIÓN) PARA NO REALIZARLA?

Sí. En pacientes que cursan con infección urinaria alta o baja, no se recomienda practicar el estudio sino hasta que haya sido tratada dicha patología.

CUÁLES SON LOS CUIDADOS POSTERIORES?

Este procedimiento es relativamente de muy buena evolución. El paciente suele cursar por uno o dos días con ardor para orinar y algo de orina sanguinolenta, que remiten espontáneamente. La dieta no sufre cambios una vez el paciente retorne a su casa y la vida normal se asume usual al día siguiente. Así también, deberá ingerir líquidos de manera generosa con el fin de que aumente el volumen de orina y las molestias desaparezcan paulatinamente.

QUÉ SÍNTOMAS SON DE ALARMA LUEGO DEL PROCEDIMIENTO?

En esencia en caso de que el paciente desarrolle obstrucción urinaria aguda (retención urinaria), es decir que no pueda orinar ni una sola gota, o en caso de que presente fiebre mayor a 38 grados con termómetro, debe comunicarse con su urólogo tratante.