Innovaciones en el tratamiento de la HPB

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Los nuevos procedimientos son menos invasivos que muchas de las opciones anteriores, con buenos resultados y una recuperación cómoda. Aunque no existe cura para la hiperplasia prostática benigna (HPB), también conocida como agrandamiento de la próstata, existen muchas opciones útiles para tratar el problema.

Los tratamientos se centran en el crecimiento de la próstata, que es la causa de los síntomas de la HPB. Una vez que comienza el crecimiento de la próstata, no se detiene a menos que se inicie la terapia médica. La próstata crece de dos maneras diferentes. En un tipo de crecimiento, las células se multiplican alrededor de la uretra y la aprietan, el segundo tipo de crecimiento es el crecimiento de la próstata en el lóbulo medio, en el cual las células crecen hacia la uretra y el área de salida de la vejiga. Este tipo de crecimiento de la próstata típicamente requiere cirugía. La primera línea de atención para el tratamiento de la HBP suele ser la medicación. Los urólogos pueden prescribir un bloqueador alfa para relajar la próstata, un inhibidor de la 5-alfa reductasa para reducir el tamaño de la próstata, o ambos. Aunque los medicamentos son útiles para muchos pacientes, algunos pueden afectar la función sexual de un hombre o sólo reducir, no eliminar los síntomas si el paciente tiene un caso moderado a grave de HPB. En los casos en los que los pacientes tienen HPB de moderada a severa o tienen un crecimiento en el lóbulo medio y necesitan tratamiento adicional, existe una variedad de procedimientos quirúrgicos relacionados con la HPB, incluyendo aquellos que son menos invasivos que las cirugías anteriores.

El paciente y su urólogo elegirán la mejor opción en función del tamaño y la forma de la próstata, así como de las preferencias del paciente y de su estado general de salud. La resección transuretral de la próstata (RTUP) se consideró el tratamiento quirúrgico de referencia durante muchos años. Se trataba de “afeitar” los tejidos de la próstata agrandados con una corriente eléctrica suministrada a través de un bucle de alambre. Aunque esta técnica funcionó bien, sus efectos secundarios podrían incluir sangrado, incontinencia urinaria y disfunción eréctil. Hoy en día, se realizan dos nuevos procedimientos en el consultorio del urólogo. Para los pacientes con HPB leve a moderada sin lóbulo medio, existe un procedimiento de grapado conocido como UroLift donde el médico coloca al paciente bajo anestesia local o sedación consciente y levanta y grapa la próstata para abrir la uretra. Debido a que saca la próstata del camino, este enfoque ofrece alivio rápido, pero no se puede hacer si la próstata tiene un lóbulo medio. El procedimiento dura entre 15 y 30 minutos, y los pacientes regresan a sus actividades normales en aproximadamente 3 días. Los resultados no siempre son permanentes; los síntomas pueden reaparecer con el tiempo.

El segundo procedimiento, conocido como Rezum, también se realiza con anestesia local o sedación consciente y está disponible para los pacientes, independientemente de la presencia de un lóbulo medio. El urólogo utiliza un dispositivo de radiofrecuencia para administrar gotas de vapor de agua a la próstata. La condensación del vapor de agua libera energía que hace que las células circundantes mueran y resulta en la retracción de la próstata y la apertura de la uretra. El procedimiento dura aproximadamente 10 minutos, y los pacientes regresan a sus actividades normales en 3 días. Los pacientes tardan alrededor de un mes en obtener el efecto completo.

Si desea ampliar la información sobre los procedimientos disponibles para tratar la HPB no dude en agendar una cita con el Dr. Moncada.

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