5 Señales de advertencia para el cáncer de riñón

El cáncer de riñón comienza cuando las células sanas en uno o ambos riñones cambian y crecen fuera de control, formando una masa llamada tumor cortical renal. Los tumores pueden ser malignos, es decir, cancerosos o benignos, un tumor que puede crecer pero que no se disemina. Aunque no tan publicitado como otras formas de cáncer, el cáncer de riñón está entre los 10 cánceres más comunes tanto en hombres como en mujeres. Para ayudar a reducir esta estadística, aquí hay 5 señales de advertencia de cáncer de riñón que hay que tener en cuenta.

Hematuria
La sangre en la orina, también conocida como hematuria, es el síntoma más común del cáncer de riñón. La sangre no siempre hace que la orina se vea de color rojo brillante, algunas veces un color rosado, anaranjado o fangoso también puede indicar hematuria. La presencia de sangre puede ser inconsistente, apareciendo cada dos días. En otros casos, la cantidad de sangre es tan pequeña que sólo puede ser detectada durante un análisis de orina, por lo que es importante ver a un médico si nota algún cambio al orinar. Otras causas más comunes de sangre en la orina incluyen cálculos renales, quistes e infecciones de la vejiga o los riñones.

Dolor en la parte baja de la espalda
Los riñones se localizan directamente debajo de las costillas de la espalda, por lo que no es raro que cuando se inflaman o infectan, sea aquí donde se sienta el mayor dolor. A medida que el cáncer de riñón progresa y el tumor crece, la presión puede acumularse en los nervios circundantes. El dolor puede variar desde un dolor sordo hasta una puñalada aguda en un lado de la parte baja de la espalda o por debajo de las costillas de la espalda. El aspecto más significativo es cuánto tiempo dura el dolor. Muchos pacientes pueden reportar dolor de espalda, pero la mayoría no experimenta ninguna molestia hasta que el cáncer está en las últimas etapas. Consulte a un médico si tiene algún dolor repentino que dure más de unos pocos días.

Protuberancia abdominal
Algunas veces, la inflamación o un tumor en el riñón presionará hacia adelante, haciendo que un bulto sobresalga del costado de su abdomen. En algunos casos, el abultamiento creará una protuberancia visible o un área engrosada que se puede sentir desde el exterior. Debido a que los riñones se asientan profundamente en el abdomen, es posible que ni siquiera vea o sienta el bulto a medida que el tumor crece. Por lo general, las protuberancias son indetectables sin una ecografía o una tomografía computarizada para poder observarlas mejor. En la mayoría de los casos, se necesitará una biopsia para confirmar el diagnóstico. Las protuberancias nunca deben ignorarse, pero tenga en cuenta que pueden indicar una variedad de afecciones, no necesariamente cáncer.

Anemia y fatiga
La fatiga es uno de los síntomas más comunes de cualquier tipo de cáncer. En general, el cáncer debilita gradualmente la energía e interfiere con su metabolismo, llevando a un conteo más bajo de glóbulos rojos y a un agotamiento persistente. La fatiga también puede ser desencadenada o empeorada por otros síntomas comunes del cáncer como el insomnio, la anemia y la depresión. Normalmente, sus riñones le indican a su cuerpo que produzca glóbulos rojos, pero el cáncer puede interferir con esta señalización. La fatiga relacionada con el cáncer es persistente e interfiere con las actividades diarias. La fatiga por cáncer es diferente a la sensación de cansancio por la falta de sueño y puede intensificarse con el paso del tiempo. Solicite una cita con el médico si se siente inusualmente cansado para hacer la prueba de la causa.

Pérdida de apetito
El hecho de evitar ciertos alimentos, experimentar un cambio en el gusto y la pérdida del apetito se puede explicar por alergias o enfermedades, pero también puede indicar un problema mayor. A medida que el cáncer crece en el cuerpo, su metabolismo comienza a cambiar. La náusea puede comenzar a salir a la superficie, la fatiga lleva a la inactividad y un conteo reducido de glóbulos rojos de la anemia drena energía. Todo esto puede hacer que te sientas menos hambriento y menos interesado en la comida. En algunos casos de cáncer de riñón, la pérdida de apetito se acompaña de una fiebre baja persistente, y la incomodidad general puede incluso hacer que sus alimentos favoritos sean desagradables.

Si tiene alguno de estos sintomas no dude en agendar una cita con el urólogo en Bogotá Dr. Juan Pablo Moncada.

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